miércoles, 13 de junio de 2018

Lucha por la libertad. El grupo La Rosa Blanca

Múnich, uno de los puntos claves en el desarrollo de la historia del nazimo es también lugar de nacimiento de uno de los grupos de resistencia al régimen más importante de aquel tiempo: la Rosa Blanca. 

La Rosa Blanca
Monumento en el interior de la Universidad . Foto: ©cultour-incoming
La Rosa Blanca es el nombre que eligió un grupo de estudiantes de Múnich, ejemplo de resistencia pacífica y de gran valentía, que consiguió con su palabra plantar cara al régimen de la Alemania nazi. El núcleo surgió de la iniciativa de dos alumnos de medicina de la Universidad Ludwig-Maximilians: Alexander Schmorell y Hans Scholl, a los que se añadieron el profesor de filosofía Kurt Huber y los estudiantes Christoph Probst, Willi Graf, Hans Leibelt y Sophie Scholl, hermana pequeña de Hans.

Estos estudiantes procedían de familias aburguesadas y cristianas -en el caso de los Scholl eran de pensamiento liberal- que inculcaron a sus hijos valores como el de la tolerancia. En concreto los hermanos Scholl, dos de las figuras más representativas del movimiento, se vieron impresionados en un primer momento por la euforia que traía consigo el nacionalsocialismo, ya que formaron parte de las Juventudes Hitlerianas hasta que empezaron a percibir las contradicciones del gobierno, analizándolo con una mirada crítica. Pero hubo un nuevo impulso que les llevó a actuar. Tras haber participado en labores de asistencia sanitaria en hospitales de campaña, conocieron de primera mano los testimonios de soldados acerca de las matanzas en masa de ciudadanos polacos y rusos.

Sus acciones consistieron en utilizar el poder de la palabra para difundir sus ideas. Así comenzaron a repartir panfletos en junio de 1942 y, hasta el momento el en el que el grupo será disuelto en febrero de 1943, elaboraron hasta 6 diferentes. Los primeros se distribuyeron entre otros intelectuales y personas de su círculo recurriendo en muchos casos a la guía de teléfono. A sus textos, en los que se invitaba a la resistencia, se sumaban pintadas e
n la capital muniquesa con lemas como "Libertad" o "Abajo Hitler".

El momento clave que marcó el fin llegó la noche del 18 de febrero de 1943, cuando los hermanos Scholl repartieron en la Universidad sus últimas octavillas. Hans las volcó desde la escalera con la intención de que los estudiantes que salían de clase se inundaran de ellas, pero el conserje al ver lo ocurrido agarró a Sophie y en poco tiempo la Gestapo se plantó en el edificio siendo ambos detenidos y asumiendo toda la culpa.

El 22 de febrero de ese mismo año serán ejecutados tras un juicio en el que fueron acusados de traidores. Tras este, llegaron otros procesos en abril de 1943 y octubre de 1944 que se cobraron cuatro víctimas más y numerosas penas de prisión. Sin embargo, a pesar de este triste desenlace, su voz siguió difundiéndose y este último ejemplar del grupo consiguió una difusión sin precedentes. Cayó en manos de fuerzas aliadas y, en plena guerra, los aviones británicos lanzaron cientos de copias por toda Alemania.

Memorial que recrea los panfletos del grupo: Foto: ©cultour-incoming
En la actualidad son recordados en la plaza de la Universidad ya que en uno de sus lados se ha rebautizado como Plaza de los Hermanos Scholl y al otro lado se ha nombrado como Plaza del Profesor Kurt Huber. También en el suelo de este espacio existen unas placas que reproducen las octavillas que realizaron y añaden algunas imágenes de los integrantes del grupo y en el hall de entrada se les recuerda con un pequeño conjunto conmemorativo

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